La verdad es que me está costando mucho restaurar la VW T3 Syncro. La compré con mucha ilusión allá por el 2016 (que ya queda lejos) como continuidad a mi hobby de restauración de vehículos clásicos, pero mi situación personal y familiar ha cambiado bastante en estos años y poco a poco se ha ido apagando, ésta, que fue una pasión.

En muchas ocasiones, al ver que no avanzaba estaba decidido a abandonar el proyecto. Y es que tenerla ahí aparcada sin dedicarle ni tan siquiera un minuto de la semana, podía conmigo. No me gusta tener cosas inservibles a las que no les doy uso. Arrojar la toalla era lo que rondaba mi cabeza durante mucho tiempo. Pero no es fácil desprenderse de un proyecto a mitad. Hay que dar con la persona adecuada, que tenga ganas de restaurar y no de tener un vehículo acabado con el que rodar desde el minuto 1. Si aparecía alguno, probablemente fuese una persona que querría aprovecharse de esa situación y ofrecer mucho menos dinero de lo invertido. Pintaba mal y parecía que estábamos abocados a permanecer juntos.

Como en una relación de pareja, hemos tenido momentos en los que intentar reflotar la situación. Como ya comenté, la furgoneta ha pasado un largo y caro proceso de restauración de chapa y pintura. El ver avances hace que vuelva la ilusión y las ganas de continuar el proyecto. Y así fue, tras acabar con ese laborioso proceso le dediqué ratos para seguir avanzando.

Ahora, y tras el subidón, empezaba a decaer un poco la cosa. Estaba empezando a perder otra vez las ganas, había que ponerle solución pues con la furgoneta pintada y antigravillada se podía empezar a montar muchas cosas. Entre ellas estaba la de acometer la parte mecánica. Hacía un tiempo que me había hecho con unos muelles Seikel y recientemente había comprado amortiguadores Old Man Emu (OME). Era el momento de empezar con esa parte y ver cómo va evolucionando la furgoneta.

En eso estoy, en retomar la restauración.